Adiós smartphones: llegan los «superphones»
Cuando el iPhone irrumpió en el mercado de teléfonos móviles de gama alta, muchos fueron los que percibieron en el teléfono de Apple una orientación bien diferente a la de los Smartphones. Estos terminales móviles con capacidades de sincronización avanzadas de tareas, contactos y correo electrónico eran hasta la fecha la punta de lanza de la industria de las telecomunicaciones.
Después de un año del lanzamiento original del iPhone y con la renovada fuerza de sus ventas de su modelo sucesor, el iPhone 3G, el resto de fabricantes del sector ha reconocido tácitamente su conformismo reinante hasta que Apple realizara su golpe encima de la mesa, mostrando sus cartas para introducirse en este mercado tan competitivo.
El iPhone ha definido un nuevo estándar de características de cara al usuario que el resto de fabricantes no ha tardado mucho en «copiar» (el superphone, según John Sangiovanni de GigaOM) . Ya no son pocos los terminales lanzados a la sombra del iPhone que básicamente poseen un diseño industrial elegante y supersimplificado, pantalla amplia de alta resolución, toda clase de hardware integrado y una plataforma software potente que permite ejecutar aplicaciones con capacidades de software de escritorio.
Las especificaciones que reúne este nuevo subconjunto del mercado de dispositivos móviles de gama alta serían:
- Pantalla de un mínimo de 320 píxeles de resolución en su lado más corto.
- Conectividad 3G y sistemas de comunicación complementarios como WiFi o Bluetooth
- Sistemas de geolocalización integrados, bien sea GPS o localización de alta precisión según intensidad de cobertura
- chip de aceleración gráfica
- navegador web integrado con soporte de todos los estándares y que permita una experiencia de usuario similar a la de una aplicación de escritorio
- un entorno de desarrollo (SDK) nativo que haga posible crear aplicaciones que permitan aprovechar al máximo las características de hardware y software del dispositivo
- un sistema centralizado de certificación y distribución de aplicaciones que ofrezca una capacidad de búsqueda de software de terceros al usuario de forma sencilla
El ejemplo paradigmático de esta nueva clase de dispositivos es el iPhone, pero podemos encontrar móviles de las compañías más fuertes en el sector que reunen estos requisitos que los convierten en superphones como el recién anunciado T-Mobile G1 (que incorpora la plataforma móvil Android de Google) o la Blackberry Bold, la joya de la corona en dispositivos móviles de RIM.

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