Esta mañana he desayunado con este artículo, que he encontrado a través de esta meneada (Sí, lo reconozco, soy un vicioso). Me ha venido a la memoria una interesantísima discusión con JJ y Fernand0 durante el evento 1-100-blog en Sevilla. Hablábamos sobre el esfuerzo en la universidad, el esfuerzo de la universidad, el esfuerzo de los universitarios y el esfuerzo de los universitadores (vamos, del personal docente). En general, llegamos a la conclusión de que se esfuerza poco en general.

Pero es que lo de esta mañana me ha parecido la sarta de tópicos más genial, rocambolesca y egolatra del mundo, así que aquí me veo, teclado en ristre, dispuesto a responder. Porque lo bonito de las bitácoras, no es que sean una voz libre y todo ese rollo del 20 minutos, sino que puede haber una voz al otro lado, que discrepe.

Así que allá vamos:

  • La universidad no tiene como objetivo colocarme y darme empleo, pero a lo mejor si se preocupara en ayudarme a conseguirlo, como institución pública que es, habría menos mileuristas, menos becarios, y menos gente que después de hacer una carrera de cinco años termina trabajando en el mercadona.
  • La universidad no tiene porque eseñarme lo que las empresas quieren. Es más, la universidad tiene el derecho a enseñarme lo que a ella le venga bien, haciendome perder horas de mi valioso tiempo, en cosas que, la gran mayoría de las veces no me sirven para nada.
  • Efectivamente, las técnicas de estudio y de trabajo deben cambiar en la universidad. Cuando aparte de tener 15 asignaturas, cada una con sus correspondientes horas lectivas, tienes 6 de ellas que además tienen laboratorios, prácticas, entregas de trabajo, debes convertirte en un habilidoso mago para llevar todo al día.
  • La universidad no debe enseñar solamente habilidades, en eso estoy de acuerdo, sino base de conocimiento, pero de vez en cuando, nos podría enseñar alguna habilidad que otra.
  • Que yo, como alumno, doy por sentado, de que el profesor es una persona adulta, y esto implica dos cosas (por lo menos): Que va a estar disponible en las horas que marca su horario y que durante esas horas va a ser una persona minimamente agradable y formal como para atender las necesidades de sus alumnos.
  • Que yo, como alumno, no tengo tiempo para descifrar lo que el profesor quiere que aprenda. El profesor debería ser claro y explicarme que es lo que quiere que aprenda en su asignatura, porque eso de las bases del conocimiento esta de puta madre, pero volvemos al problema expuesto màs arriba: la magia de tener 15 asignaturas.
  • Que yo, como alumno, no tengo tiempo material para dedicarle todo ese tiempo que los profesores piensan que debemos dedicarles a sus asignaturas. Porque si la Universidad es mi trabajo, un trabajo tiene 8 horas, y me paso 6 en la universidad, me quedan 8 minutos diarios para dedicarle el tiempo que mis profesores quieren que les dedique a cada una de sus asignaturas.
  • Que yo, como alumno, cuando pregunto si ¿Tal cosa entra en el examen?, lo pregunto porque no he terminado la asignatura de videncia y predicción, y me es necesario que alguien me responda para saber lo que tengo que estudiar, para poder distribuir mis 8 minutos diarios.
  • Que yo, como alumno, no voy a entender facilmente, que cuando acudes a la tutoría de un profesor, muchas veces no esté, o cuando esté, no tenga ganas de atenderme, o que me diga: “Es que eso debería usted saberlo, entra en el temario”.
  • Que los alumnos tenemos una vida, que cuando nos vamos de fiesta al botellón, es porque no tenemos dinero para pagar los precios abusivos, que estar cinco años haciendo una carrera es enfermizo, amén de que puede ocasionar problemas mentales, que a lo mejor no todos nos vamos de fiesta, y algunos lo único que queremos es algo de tiempo para distribuirnoslo como mejor nos parezca, porque
  • EN definitiva, los profesores, en la universidad, están al servicio del alumnado, y pueden y deben, prestarles la mejor atención y servicio posibles, dentro de sus posibilidades. Está claro que si un alumno es un gilipollas, o no estudia, no hay por qué cumplir nada de esto, pero las generalizaciones son muy malas, en ambos sentidos de la balanza.

Concluyendo, y poniendome en plan House:

  • Porque es muy fácil mirarse nada más que el ombliguito, claro, como lo tenemos tan cerca.