He vuelto a Ubuntu. Después de tres meses en los que he hecho 4 formateos por diversas razones, y tras haber adquirido un portatil nuevo, he decidido volver a ubuntu

Las razones que me llevaron a dejarlo

Fueron varias. Una de ellas fue que al actualizar a Edgy, mi sistema literalmente se pudriera por dentro, y se volviera increiblemente insufrible. Lo achaqué, en parte, al gran numero de tweaks que había hecho, por varias razones, unas más fuertes unas veces y otras con menos sentido otras.

Siempre he sido firme defensor del software libre, y esto no quitaba que dejara de serlo, pero me hacía falta un sistema estable durante un mínimo de tiempo, y para mí, Ubuntu Dapper había sido un sistema problemático.

Luego estaba el problema de la compatibilidad. Mi portatil antiguo, tenía ACPI pero no tenía soporte para que el SO se enterara bien de como iba, así que el tener instalado supuso varios problemas para la vida de mi pobre batería, como eran las temidas descargas profundas, que terminaron por dejarla en coma, pasando de un uso de un 50-60% de la batería a una carga que no supera el 5%.

Amén ya de otros problemas ya resueltos como son el uso de ciertos programas que requieren dedicarle un mínimo espacio a tener un WinXP instalado en algún lugar del disco duro para hacer ciertas cosas.

Cuando se dió el problema de la actualización, desistí. Volví a Windows.

Todo parece más bonito

Cuando vuelves a Windows desde un sistema POSIX, te sientes en una especie de alivio. Windows es un sistema que conoces a fondo, que has destripado miles de veces. Sabes cientos de trucos y tácticas para que al final las cosas salgan como tu quieres. Has pasado mucho tiempo con el cartel de Pringado de Windows. Eres el puto amo.

De pronto, empieza a pasar el tiempo. Lo que en un principio fue una buena instalación, un sistema equilibrado y que funcionaba perfectamente, después de 4 horas instalando drivers, actualizaciones, y buscando nuevas personas, se convierte en un sistema que empieza a funcionar mal y a dar fallos incomprensibles. La ventaja de Linux, es que si pruebas una versión y no te gusta, puedes instalar otra distribución, otra versión o incluso compilarte la tuya propia. Cuando en Windows las cosas no funcionan, lo único que te queda es intentar aplicar parches.

En mi caso fue la tarjeta inalámbrica. Después de tres formateos de un ordenador que no tiene ni un mes de vida, no conseguía que la tarjeta inalámbrica funcionara decentemente. Tasas de transferencia que no superan los 100kb/s, continuas desconexiones, interferencias. Y no estoy hablando de una tarjeta extraña. Estoy hablando de una Intel 3945ABG que viene integrada en el portatil. Probé con drivers de Windows, con los de Intel, con soluciones de terceros. Y nada, la Wifi seguía yendo mal.

Reconvirtiendo a un converso

Lo cierto es que desde que compré el portatil, que realmente fué una casualidad, ya que mi planteamiento era aguantar el otro y luego comprarme un macbook, tenía ganas de hacer dos pruebas. Una era la de instalar MacOSX, que funciona a la perfección en el aparatito, y la otra era la de probar Linux en un portatil de Marca con una buena resolución y otras pijadas.

He probado varias distribuciones: OpenSuSE, Mandriva, Fedora, la cada dia mas infame Guadalinex, SuSE linux entreprise Desktop. Y al final me quedo con Ubuntu. Me he encontrado con que abandone una distribución problemática en cuanto a sus actualizacoiones, y me encuentro con un sistema operativo funcional y robusto, que en ocasiones me recuerda mucho a MacOSX. Siguiendo esta guía, instalando Automatix, y mis extensiones de Firefox, tengo un sistema que funciona a la perfección, y es rápido y eficaz.

¿La Wifi?

Bien, gracias. Es increible lo bien que trabajan estos chicos de Canonical, que han visto que lo que el usuario quería es que funcionaran bien ciertas cosas y a por ello van. Nunca había sido tan fácil gestionar las conexiones, tanto alambricas, como inalámbricas. Un simple sudo apt-get install network-manager-gnome, y mi tarjeta funcionaba mejor que en Windows. Con tasas de trasnferencia cuatro veces superiores y ningún vaivén en la conexión.

Ahora viene Windows Vista. Realmente tengo interés en probarlo. Más allá del poder visual (que se olvida y se deja de ver en pocos días), quiero ver donde esta esa mejora de la experiencia del usuario de la que tanto hablan.

Por cierto, la instalación ha sido limpia. Windows ha sido definitivamente extirpado de mi portatil.